Un ciervo súbitamente iluminado
Carla Sagulo
Gracias a la hermosa invitación de La forma breve, tuve la oportunidad de volver sobre una serie de poemas que, a falta de un título mejor, se llamaba “Frenos”, y de continuarla, después, justamente, de una larga pausa, aunque en principio creyera que estaba escribiendo otra cosa.
Lo que une viejos y nuevos poemas no es solo un tren, sino la búsqueda de sentido entre el movimiento, la quietud y el eco de la vieja pregunta: ¿qué hacer?
Comparto este work in progress en celebración de lo inacabado, lo vivo, lo que vuelve sobre sí, cambia y encuentra, sino respuestas, al menos, su propio ritmo.
Origami
Quizás no se trate de llenar el vacío
sino de plegarlo
y en ese pliegue ir,
como actriz desencajada
de borde a borde del papel
gesticulando
Dicen que somos
pliegue de un paisaje,
líneas
más o menos férreas
que a cada uno dan
su andén de cara al tiempo,
su vagón errante,
la ventanilla y los árboles
que cobran allí
velocidad.
Y uno puede bajarse
de un tren de ideas,
pero nunca salir
del todo de ese pliegue.
Ahora mismo
la vida de un ave se repliega
en un hueco que da
boca al árbol que no habla
sino por boca de sus pájaros,
pero me acerco y las alas
del ave se despliegan,
el aire se alborota,
un corazón levanta vuelo.
Actriz al borde del hueco,
sobreactúo,
riego y rezo a la raíz
para que vuelva.
Metafísica ferroviaria
En la ventanilla sucia del tren se lee:
paren el mundo que quiero bajar;
mientras, se acerca por el pasillo
alguien que ofrece
chocolates marca Hamlet.
Miro la devastación
detrás del vidrio escrito,
la tarde que de un momento a otro
se ha puesto rosada,
y en el reflejo opaco por el polvo,
mi boca sobre la palabra quiero
mis ojos sobre la palabra mundo.
Paleta
Alguna cultura remota
debe tener un nombre preciso
para este naranja que se vuelve rosado,
este rosado que se vuelve relámpago.
Podría vivir en ese nombre
Hacer una casa de ese nombre
Pero temo que caiga un rayo
antes de que encuentre las palabras.
Haber visto
Llevabas la valija abierta y ahora
el frenazo desparrama las cosas,
cada una en su propia dirección.
Llevabas la valija abierta y ahora
el frenazo golpea tu nuca.
Consciencia no es cargar
abrigo, anteojos,
asegurar el cierre.
Consciencia es haber visto
tu cara en los ojos de un ciervo
súbitamente iluminado en la ruta
y llorar de alivio, la frente
sobre el volante, para luego
adentrarte, los ojos
azorados como lunas,
en el paisaje oscuro,
en el claro del bosque.
La semilla
Sin prisa y sin pausa,
dicen los que saben dónde van.
Pero yo, o una cosa o la otra,
y tampoco sé muy bien a dónde.
Querría, pero me siento pausa pura.
Hoy, sin ir más lejos,
sin prisa, ¿qué pretendo?
¿Una indiferencia que no mate?
¿Una diferencia que no tense?
Pretensiones: siempre hay
una especie de semilla
que contiene la prisa.
Hay quietud hoy
hasta que ay,
más que brotar,
estallo.
Marco teórico
Quizá no se trate de encontrar el vacío
como revelación última,
sino solo de hacer
espacio entre las cosas
o incluso
entre imágenes que asedian
sin margen ya
sin marco.
Me colgaría en todo caso
un marco del cuello
—collar cuadrado
cuadro collar—
como Pompeyo en su habitación
shakesperiana, e iría
por la calle así enmarcada
señalando el vacío con mi cráneo
recién rapado y listo
para la trepanación.
Doble de cuerpo
Perdí absolutamente
la paciencia y las formas.
Quiero bajarme. ¿Debería
romper el vidrio, hacer uso
del freno de emergencia?
¿O es mejor avanzar,
vagón tras vagón
hasta llegar al maquinista:
señor, disculpe, podría…?
No hay caja roja.
El tren no termina,
se vuelve fantasma.
Quiero bajarme de la palabra tren,
¿pero cómo?
¿Debo saltar de la palabra en movimiento
después de haber dormido
fugitiva entre fangotes
de paja dorada?
No soy doble de cuerpo. No puedo
tirarme y rodar, sacudirme el pasto
y seguir, como si nada.
Igual, junto coraje.
Ante la duda pido
la palabra ambulancia
por adelantado.
Carla Sagulo (Buenos Aires, 1977)
Publicó los libros de poesía El vino de la casa (Ediciones Vox, 2007), Fuego chico (Nulú Bonsai, 2009), Toro (Nulú Bonsai, 2015) y Tembladeral (Patronus Ediciones, 2025), por el que obtuvo una Mención Honorífica del Fondo Nacional de las Artes en 2023. Es profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires y magíster en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Tres de Febrero. Es docente en la escuela media y en la Universidad Nacional Arturo Jauretche. Coordina talleres de lectura y escritura para adultos y adolescentes.
Foto: Mariano Basavilbaso
Añadir un comentario