La Darsanit

La Darsanit (selección)

Denise León

 

Notas

  • La palabra darsanit no nombra una profesión común o popular para una mujer dentro de la cultura judía, aunque darsán se usa con frecuencia para nombrar la actividad de un hombre sabio y estudioso que predica en las sinagogas.
  • Las mujeres judías tienen prohibido cantar en público. Esta prohibición se apoya en un mandato talmúdico que entiende que la voz de la mujer es un tipo de desnudez que puede incitar a los hombres. Los hombres pueden cantar libremente.
  • En el Talmud, los sabios enumeran qué es lo más desnudo en una mujer: la palma de su mano, sus piernas, su voz, su pelo. Quien mire el dedo meñique de una mujer estará observando sus partes más íntimas.
  • Ester Morguez Algranti nació en Esmirna, Turquía, en 1916. Su padre la inició en el estudio de los textos sagrados y, desde muy temprana edad, fue poeta y predicó como darsanit en la Sinagoga Portuguesa de su ciudad natal. Escribió artículos periodísticos sobre temas halájicos y sobre los valores y la tradición judíos pero también sobre cine, sobre la vida social y cultural de la comunidad de Esmirna y sobre personalidades del mundo judío. Escribió seguramente sus propios sermones, poemas de inspiración religiosa y mística y enseñó hebreo y textos litúrgicos a varias generaciones de jóvenes. Antes de morir, quemó toda su obra.
  • Escribir o no escribir poemas a la luz de alguien que ha existido es siempre un asunto espinoso.

***

Clama, pues, y escribe así:

La luz me escalda los ojos. El reloj sobre mi pecho marca las cinco y la escucho en el baño lavar sus bragas. Con su puño furioso, Dios golpea tres veces en mi corazón. Casi no tiene fuerzas para exprimir el agua que chorrea sobre la porcelana de la pileta. Una vida debería dejar al menos un surco, una huella. Ahora apaga las luces y siento sus dedos tamborilear en las maderas del pasillo. Todavía los siento sosteniendo la casa en pie, sosteniendo el tejido agujereado de mi respiración. Adentro. Afuera. Adentro. Afuera.

–Señor, abre mi boca hacia la luz.

La luz me buye en los ojos. El reloj enriva de mi petcho marka las sinko i la siento en el kabine enshaguar sus vragas. Kon su punyo furioso, el Dio golpea tres veses en mi korazon. Kaji no tiene fuerzas para esprimir el agua ke cae sovre la porselana de la pila. Kale ke una vida deshe al menos una marka, una uella. Agora amata la lumbre i siento los sus dedos tanyer las maderas del korredor. Dainda los siento tenyendo la casa en pie, tenyendo el tejido aburakado de mi respirasion. Adyentro. Afuera. Adyentro. Afuera.

–Patron del mundo, avre mi boka kon direksion a la luz.

 

Huele a quemado. A combustible. A fósforo. A orina. A miedo. La sangre es redonda y llama, profunda, desde la tierra. Primero me lavo la mano derecha hasta el codo y después me lavo la izquierda. Una vez. Dos veces. Tres veces. Miro caer el agua. Soy la vestal de secretos que ya no le importan a nadie. Aunque nos vayamos lejos no habremos salido nunca de esta casa. No los veremos morir, ni los enterraremos. Son las nubes ennegrecidas de Belsen, Maidanek y Ponar. Descansan en los agujeros de Dauttmergen, Belsen o Estonia. Digo la plegaria de los profetas y espero, como dice el Talmud, obtener aunque sea la mitad. ¿Ya terminó? Yitgadal ve itkadash sheme raba. Señor, estamos en Edirne y hay pájaros en tu templo. Descorre el velo. Desata mis ojos. Manda. Escribe o muere.

Ai un guezmo a kemado. A kombustivle. A fosforo. A pishado. A espanto. La sangre es redonda i yama, onda, desde la tierra. Primero me enshuago la mano deretcha asta el kodo i al fin la siedra. Una vez. Dos veses. Tres veses. Miro kaer la agua. Soi la vestal de un secret ke a dinguno le importa ia. Aunke partamos leshos nunka mos avremos fuido de esta kasa. No los veremos murir, ni les echaremos tierra. Son las nuves pretas de Belsen, Maidanek y Ponar. Durmen en los burakos de Dauttmergen, Belsen o Estonya. Digo la plegaria de los profetas i espero, komo dize el Talmud, ke me den una chika parte. ¿Ia se kito? Yitgadal ve itkadash sheme raba. Patron del mundo, estamos en Edirne i ai pasharos en el kal. Kita el velo. Desata mis ojos. Manda. Eskrive o muere.

 

Pasó un mes y tuvimos que dejar la casa. A Regine le gustaban los salmos y el jardín. Ya no recuerdo si era el salmo de la preciosa semilla o el de los que lloran cuando siembran y cosechan cuando recogen. Lloraban y las lágrimas se iban metiendo en el surco hasta agotarse. Pero las secreciones físicas son profanadoras y quienes se acercan al Templo deben estar sin mancha. Ni eunucos, ni enfermos de los ojos, ni el que tenga roto el pie o la mano puede acercarse a ofrecer los manjares que se abrasan en honor a Yaveh. Yo tuve una hija rota. Ahora, ella está envuelta en su mortaja. Separada de los vivos. Y el nacimiento es nuestra muerte, dice la escritura. No hay ninguna hora en la que no esté. Un cuenco. Un caracol. Un higo desprendido de la rama, el brillo dorado de una pulsera al sol y, entonces, el silencio más absoluto.

Paso un mes i devimos deshar la casa. A Regine le agradavan los salmos i la guerta. Ia no me recodro si era el salmo de la presioza simiente o el de los ke van enguayando kuando syemvran i kosechan cuando arecodjen. Enguayavan i las lagrimas se ivan metiendo en los burakos asta amatarse. Ama lo ke se sale del puerpo es taref i kale ke los ke vienen al kal no tengan pekado o dolensya dninguno. Ni eunukos, ni korkovados, ni kon ojos malos, ni dninguno ke tenga danyada la mano o el pie puede venir en deredor del seder para el Santo Bendito. Io tuve una ijika amurchada. Agora eya esta en su mortaja. Leshos de los vivos. Kitar al mundo es morir, dice la Tora. No ai ora en la ke eya no este.  Un figo ke se deshprende de la rama, el briyo dorado de una mania en el sol i, entonses, el silensio mas ondo.

Denise León (Tucumán, 1974)

Nieta de inmigrantes sefaradíes, escribe poesía en castellano y en ladino. Se doctoró en Literatura Latinoamericana en la UNT. Ha publicado Poemas de Estambul (Alción, 2008), El trayecto de la herida (Alción, 2011), El saco de Douglas (Paradiso, 2011), Templo de pescadores (Alción, 2013), Sala de espera (elCRUCEcartonero, 2013), Poemas de Middlebury (Huesos de Jibia, 2014), Mesa de pájaros (Bajo la luna, 2019), Árbol que tiembla (La Ballesta Magnífica, 2022) y Nostalgias del Imbat. Poesía Reunida (EDUNT, 2023. Su poesía ha sido traducida al japonés, al polaco, al croata, al inglés y al portugués. 
Foto: Alejandro Meter

 

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