Toda caja de zapatos es un archivo en potencia
Noelia Monópoli
A fines del año pasado me reuní con Camarada, un colectivo de activistas de la fotografía, como se definen ellas, además de ser artistas y amigas. María Crosetti, Cecilia Lenardón, Gabriela Muzzio, Andrea Ostera y Paulina Scheitlin viajaron desde Rosario para hacer una actividad en el ex Correo Central durante el transcurso de la muestra Archivo Amateur. La actividad “La caja de zapatos” refería a un taller de prácticas de cuidado y preservación de archivos fotográficos domésticos. Sobre eso trabaja el proyecto (Archivo Amateur), reparar en la fotografía doméstica, en la figura del aficionado y crear una red de cuidado de esos archivos, desde el lugar de lo posible, de lo cercano. El siguiente texto surge a partir de lo que conversamos.
Archivo Amateur es un proyecto rosarino joven, de unos pocos años. Una tarde en uno de los encuentros del grupo, Paulina llevó fotografías del archivo doméstico de su papá, Walter Scheitlin, médico urólogo formado en Rosario a fines de los en los años´50 y un apasionado por la historia y la fotografía. Este archivo era un material poco revisado y guardado no en las mejores condiciones. En la observación y despliegue de las fotografías, surgió algo. Sintieron que había alguien que hacía fotos con una mirada interesante y que esas imágenes habían quedado sin trascender.
CAMARADA: Nos gustó la idea de compartir las imágenes de él y creo que la inquietud nació también un poco de ahí. A partir de eso, nos dimos cuenta de que lo que le pasaba a Pau probablemente le pasara a un montón de gente. Entonces comenzamos a pensar más allá del archivo de su papá, en las problemáticas comunes de cómo preservar y conservar los archivos domésticos. Nos pusimos a pensar cuántos archivos debe haber que no están en las instituciones y que no han circulado, y lo bueno que sería poder verlos. Nos interesaba rescatar la idea de lo alternativo, de lo periférico. Qué pasa con lo que queda un poco de lado del curso de lo que estamos acostumbrados.
Hay una experiencia previa de Camarada que tiene rasgos en común con Archivo Amateur. Pequeña Biblioteca, un proyecto destinado a reunir ediciones de fotografía de pequeñas tiradas, de Rosario y la región, y de alguna manera también un intento de resguardar, darle circulación y difundir ese material. En el caso del Archivo Amateur el objetivo es preservar esas imágenes familiares que albergan historias, recorridos y miradas. Desde ahí comenzaron a pensar cómo juntar todo ese material disperso, y en el sentido que comienzan a tener en el conjunto.
CAMARADA: Aun a pequeña escala estas fotografías empiezan a tener un sentido más colectivo. Miradas que son de alguna manera periféricas en relación con lo que está en una galería de arte, no desde el punto de vista antropológico. Al tiempo del proyecto, surgió una tercera dimensión de lo amateur, lo amateur respecto del archivo que no es institucional.
La exposición reunió siete archivos de fotógrafos aficionados, además del de Walter Scheitlin se sumaron otros, en una pared colgaban los retratos de cada uno de esos fotógrafos y una breve biografía, luego en mesadas, se agrupaban las fotografías de cada uno de los archivos.
CAMARADA: Un poco lo que pasó es que por nuestros trabajos, somos docentes de fotografía y trabajamos en escuelas, otra de nosotras en un museo, de algún modo fuimos escuchando y contando qué es lo que teníamos ganas de hacer. Hicimos memoria de algunas personas que tenían las fotos de su padre, como el caso de Sandra Sarancone, que es la guardiana de las fotos de su papá. Ella es como un ejemplo primario de lo que nos parece que hay que hacer, porque quiso cuidar ese material, averiguó cómo se hacía, limpió los negativos, escaneó todo, un archivo en muy buenas condiciones. A partir de eso que fue uno de los primeros, paramos la oreja, le contamos a la gente y fueron llegando. Igual llegaron menos archivos de lo que esperábamos, está siendo más lento el proceso, no importa. El más reciente es el de Sanssone de Santa Fe, un archivo que en realidad perdió cuidador, una persona que compra una propiedad vio que había bastantes negativos y le dio pena tirarlos porque se dio cuenta que ahí había algo, alguien cuidando eso, así que nos contactó y estamos viendo todo el material de este hombre que no tuvo herederos y estamos cuidando ese archivo huérfano. Pensando en esto que decíamos hoy de que son archivos que no tienen ingreso a las instituciones pero tampoco llegan al contenedor, ¿no? Porque alguien ve que hay algo ahí. El Archivo tiene varios niveles de trabajo, un nivel significa vincular de alguna manera estos fondos particulares que están en los domicilios de las cuidadoras, armar esa red y darle visibilidad a través de la web.
Al recorrer la muestra hay algo común en los diferentes archivos, una búsqueda. Una mirada particular, se nota tal vez en la pose, en la composición, o en la luz.
CAMARADA: En esta exposición quisimos mostrar el archivo con una curaduría enfocada en pesquisar de alguna manera destellos de autor. Dónde están las particularidades en esas fotografías de vacaciones, fiestas familiares. Es decir, material más estereotipado visualmente, y al ver todas las fotografías juntas empezamos a encontrar otras cosas y a detenernos en esos detalles de autoría. Un ojo singular, las predilecciones y las recurrencias que tenían cada uno de esos fotógrafos, y entonces la muestra ahí empezó a tomar forma. Hacer un recorte sobre el interés de cada uno, seleccionar qué íbamos a mostrar de esos siete archivos y administrar la cantidad visual de cada material.
Un archivo es una caja de posibilidades, según desde donde lo mires, o desde donde tires, va a cobrar una u otra dimensión y nosotras recortamos desde esa mirada del autor, que no es el único recorte posible obviamente, hay una infinitud de posibilidades. Posiblemente un antropólogo/a tenga otra mirada, desde alguien de la rama de la historia tenga otra, nosotras somos todas artistas, así que hay ahí una tendencia a mirar desde un lugar. En ese valor por el potencial de los materiales está nuestro interés o preocupación por cómo hacer para que eso no termine en un container, por cómo generar acciones posibles para que cobren valor, que empiecen a tener otra fuerza y de alguna manera también protegerlos en esas acciones.
En relación a la protección y al cuidado de los archivos personales, el proyecto trabaja con un instructivo (La caja de zapatos), que preparó Camarada y que es posible descargar de la web. Al pie del instructivo dice: Toda caja de zapatos es un archivo en potencia. Si tenés una, contactate con nosotras.
El nombre del instructivo refiere al viejo modo de guardado de las fotos familiares y también a un segundo sentido en la construcción de una nueva caja luego de proteger los archivos.
Para el montaje de la muestra, Camarada pensó un dispositivo que fuera común a todos los autores. A partir de ahí, desde lo formal y la coloración de las imágenes (con variaciones por el paso del tiempo) seleccionaron distintos tipos de cartulinas que les fue dando una paleta de color por cada archivo. Las dispusieron en mesadas y jugaron con la ubicación de las imágenes en esa extensión.
CAMARADA: Son detalles, pero hay algunas que están corridas sobre el borde, hay algo de lo periférico que se corre un poco del centro, generar esos juegos formales pero sobre todo muy administrado. Pensamos también que el dispositivo montaje tiene que ver con algo que atraviesa todos los proyectos, que es trabajar dentro del orden de lo posible, todos nuestros proyectos tienen esa dimensión, de lo cercano y de lo posible, porque lo posible termina definiendo la forma.
En este viaje a Buenos Aires, una de las pocas veces que pudieron venir todas juntas, surgió la idea y también el deseo de hacer una publicación, tal vez de Camarada.
CAMARADA: Tener tiempo y recursos para poder mirar, explorar, investigar. Nos gustaría pensar en diversas publicaciones. Hay varias ideas, somos cinco personas que somos amigas, la idea de la reunión es la potencia, aun en lo micro, y ahí siempre surgen cosas. También nos gustaría que la muestra circule para que el material tenga visibilidad y para despertar esto en otras localidades, indirectamente es un llamado al cuidado de preservar imágenes.
El proyecto propone más allá del rescate de los archivos, una red afectiva. Construir comunidad desde el cuidado.
CAMARADA: Pensamos este proyecto como una red, una suerte de señalamiento que también tiene que ver con lo cercano, lo pequeño, y sobre todo lo posible. En parte, la red surge a partir de la inquietud o la necesidad, ya que las instituciones no albergan este tipo de archivos. Al comienzo pensamos que estaría bueno un espacio físico que contenga toda esa producción y después nos dimos cuenta de que era imposible, ni siquiera las instituciones pueden responder a eso porque requieren muchas condiciones. Lo que hace la red es que cada uno pueda estabilizar ese material y seguir custodiándolo en un lugar propio. El otro día estábamos en una charla y apareció la idea de pensar en el valor de aquellos archivos dispersos en la comunidad. Nos interesa generar un cuidado comunitario. De la mano de Zafarrancho, otro colectivo de Rosario, nos parece interesante esta perspectiva.
La historia de la fotografía es también la historia de la fotografía amateur. Las relaciones que giran en torno al dispositivo cámara y con lo fotografiado. Lo deseado y lo inesperado. Lo que queda dentro y fuera del álbum.
Para ver el trabajo de Camarada: https://camarada.ar/






Fotografías de la muestra: Noelia Monópoli
Camarada (Rosario, Santa Fé, Argentina)
Colectivo por conformado por María Crosetti, Cecilia Lenardón, Gabriela Muzzio, Andrea Ostera, Paulina Scheitlin. Activistas de la fotografía. Nos interesa la fotografía clásica y la contemporánea; los archivos históricos y las publicaciones recientes; los materiales tradicionales y las nuevas formas; la conservación y la puesta en circulación. Elegimos trabajar en equipo.
Nombre Apellido (Lugar, Año)
Fotógrafa, docente y licenciada en curaduría en artes (UNA). Coautora del libro Momentos Nómades, un recorrido visual de Asia a América. Como fotógrafa ilustró tapas de libros de ficción y retrató a sus autores para diferentes editoriales (Paisanita Editora, Random House, Asphalte Francia, entre otras).
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