Editorial n.1

Editorial n.1

Sin nuestras conversaciones sobre libros y escritura, los intercambios de nuestros textos –un diálogo de lectura mutua que no cesa, y del que esta revista es una continuación–, los encuentros a cenar, los paseos en auto, las salidas al teatro; sin esa vida en común La forma breve no hubiera sido posible. La amistad es una manera feliz de liberarnos de nuestro pobre individualismo, en un decir y hacer en conjunto.

¿Y si hacemos una revista?, le dijo una a la otra en el café Ay Cariño, en Almagro, donde nos reunimos muchas tardes a tomar la merienda, hasta que se hacía de noche y nos echaban porque tenían que cerrar. En Ay Cariño empezó todo, y esa expresión tiene tanto que ver. Inmediatamente surgió el nombre, tomado del diario La tentación del fracaso, donde Ribeyro hace una caracterización de Maupassant como continuador de Balzac en la forma breve. Cansadas de las percepciones convencionales sobre el cuento, llamarlo forma breve nos permitía abrirlo a algo más difuso, que no tiene que responder a ningún decálogo y se puede conectar o mezclar con otras formas breves como el ensayo, el cuaderno, el diario o la poesía. Nuestras escrituras también venían intentando ese movimiento. Después convocamos a Noe Monópoli para que llevara adelante la propuesta visual; conocíamos su trabajo como fotógrafa, su interés por lo que estaban produciendo otros colegas y la conexión de sus proyectos con la escritura. Entre las tres la revista fue creciendo.

Podríamos decir que este primer número nació también del deseo de compartir la conversación que habíamos tenido con Ana Basualdo, escritora amiga que admiramos, radicada en España desde el 75, a la que entrevistamos en su última visita a Buenos Aires. El encuentro con ella funcionó como una especie de fuerza centrífuga que le dio impulso a todo el proyecto. Pensamos en escritoras y escritores que nos gustaban y que intuíamos podían entusiasmarse con la invitación. La mayoría de las colaboraciones son inéditas, o realizadas especialmente para La forma breve. Al ir leyendo lo que nos llegaba nos dimos cuenta de que, sin buscarlo, se iba generando un universo vivo donde las distintas voces dialogaban entre sí. Quizás una revista sea esto, varias conversaciones a la vez. El agua en el libro de Leanne Shapton que recomienda Cristian De Nápoli con la botánica y los minerales de los ensayos de Gloria Peirano y de Matías Serra Bradford sobre el poeta y traductor suizo Philippe Jaccottet. El cuerpo que envejece en el ensayo de Inés Garland con los poemas de la norteamericana Marilyn Hacker, traducidos por primera vez al castellano por Florencia Fragasso, que además rememora los años que lleva leyéndola y reescribiéndola. El erotismo juguetón de los relatos orales de Alberto Muñoz con el amor y la pérdida de los animales queridos en los cuentos de Lila Gianelloni y Katya Adaui. La sabiduría oriental en el cuento de Cecilia Ferreiroa con el mantra curativo de Las que vencen, donde Jose Nicolini combina el diario de viaje con la fotografía, rastreando a curanderas de distintos pueblos del litoral argentino. Y el diario de viaje con el diario urbano, como el que llevó Alejandra Zina de los encuentros con Ana Basualdo.

Estamos felices y agradecidas con este primer número. Leer y escuchar cada pieza que recibimos y que ahora ponemos en sus manos fue una sorpresa, un descubrimiento y un placer. Esperamos que ustedes, lectoras y lectores, lo disfruten tanto como nosotras.

Alejandra Zina (Buenos Aires, 1973)

Coordina talleres y clínicas de narrativa. Es una de las organizadoras del ciclo Carne Argentina de lecturas en vivo. Sus cuentos forman parte de antologías de Argentina, Uruguay, Brasil, México y España; algunos fueron traducidos al portugués, inglés y hebreo. Sus últimos libros son Íntima distancia (Dábale arroz, 2021), una serie de textos híbridos, y la colección de cuentos Hay gente que no sabe lo que hace (Paisanita, 2016).
Foto: Noelia Monópoli

Cecilia Ferreiroa (La Plata, 1972)

Vivió su infancia en el exilio, primero en Venezuela y luego en México. Es autora de los libros de cuentos Señora Planta (Blatt & Ríos, 2016) y La parte enferma (Obloshka, 2020). Integró la Antología Cuento Digital Itaú 2012 y publicó narraciones en diferentes revistas y suplementos periodísticos, así como algunas reseñas. Escribió el prólogo de Leyendas argentinas de Ada María Elflein para la colección Las Antiguas de la editorial Buena Vista. Fue una de las organizadoras del ciclo de lecturas en vivo “Lecturas y Licores” en la librería Caburé de San Telmo.
Foto: Marie Cirer

Noelia Monópoli (Mar del Plata, 1978)

Fotógrafa, docente, y licenciada en Curaduría en Artes (UNA). Coautora del libro Momentos Nómades, un recorrido visual de Asia a América. Como fotógrafa ilustró tapas de libros de ficción y retrató a sus autores para diferentes editoriales (Paisanita Editora, Random House, Asphalte Francia, entre otras).

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