Por Sebastián Gordín
Me encuentro en este momento en Mar del Sur, un pueblo de no más de tres mil habitantes sobre la costa atlántica bonaerense. Es una mañana ventosa y con pronóstico de lluvia, por lo que decidí quedarme cerca de casa en vez de dirigirme como casi siempre rumbo a El Remanso…
Manual de dunas
Por Laura Forchetti
Vivo en Coronel Dorrego, al sur de la provincia de Buenos Aires, a pocos kilómetros del Océano Atlántico Sur. Nací aquí mismo. Estos cielos, este horizonte de la pampa, son mi casa, mi corazón.
El fracaso eterno
Por Diego Velázquez
Encontré el cuento “Escritor fracasado” mientras grababa la serie Los siete locos y los lanzallamas. Estaba en lo que creía sería el pico de mi enamoramiento con Roberto Arlt, cumpliendo un sueño que ni siquiera me había atrevido a soñar: interpretar a Remo Erdosain.
Una caminata discreta
Por Pía Bouzas
Cruzamos las calles a paso rápido, bajo un sol tempranero, mochilas en la espalda y un cielo abierto como una promesa. Llegamos a la parada 10 minutos antes del horario pautado en la grilla.
Todo esto también pasó o la luz estaba igual
Por Eloísa Oliva
Estos poemas-casi-líneas nacieron con intención de ser una crónica de viaje, en el momento en que viajar volvía a ser apenas normal. Salía de nuevo al mundo, mientras mi vida íntima se resquebrajaba y cambiaba.
Yo miraba las nubes moverse
Por Daniel Tevini
Mañana partimos, finalmente nos vamos a encontrar en Aeroparque.
Confitería Atalaya. Las medialunas gomosas, desabridas. No tienen nada del recuerdo de infancia. Fuimos ahí casi por cursilería, por repetir un gesto.
Ojos
Por Jorge Consiglio
A los once años me mudé con mi familia a Mar del Plata. Cargamos los muebles y la ropa en un rastrojero Ika y encaramos la ruta 2. Manejaba Romani, un amigo de mi viejo. Eran los primeros días de marzo y el cielo estaba muy nublado.
Gente de río seco
Por Mercedes Araujo
Acá las lluvias son escasas y la nevada, estacional. Sin embalses no hay riego. La nieve, la gota, kilómetros de canales y acequias. Y al fin, los cultivos. Un destino: agua que nunca alcanza.
Los osos pardos de Canadá
Por Carolina Esses
—Me sentí mal toda la noche, un dolor acá, casi que no dormí —. La madre se toca la garganta y después apoya las dos manos en el pecho, siguiendo la línea del esófago. —Así empezó tu abuelo.
Vestuario
Por Alejandra Zina
Ahora que empecé las clases de natación me doy cuenta de que hace décadas que no veo mujeres desnudas. Ni las fotos ni las películas pueden transmitir lo que transmite un cuerpo real. Trato de que no se me note la curiosidad…